sábado, 9 de enero de 2016

Ya ves, prometí escribirte todas las noches y ya me he fallado a mí misma no haciéndolo anoche. Siempre me pasa lo mismo. Me prometo tantas y tantas cosas a mí misma que al final lo único que consigo es fallarme. Una y otra vez. Y otra....y otra, y otra. También me prometí no volver a enamorarme y lo hice sólo con verte por la calle, imagínate cuando te tuve delante sonriéndome, imagínate ahora que ya no te tengo y siento que ahora todo me gusta más de ti. Irónico, ¿verdad? Supongo que por más que lo intente, nunca se puede dar una explicación razonable sobre los sentimientos, simplemente pasa y nosotros nos amoldamos a ellos, no se puede hacer nada contra eso. Supongo que por más que lo intente, no voy a ser capaz de hacerte ver lo que estoy sintiendo ahora mismo al escribirte esto.
 ¿Sabes? Retomé la costumbre de escribir cuando te conocí, cuando descubrí que se podía escribir por algo más que por dolor, y sí, te escribí mucho más de lo que tú mismo te imaginas, me sentía tan bien conmigo misma, con todo lo que pasaba a mi alrededor, que necesitaba expresarlo y sacarlo de alguna manera. Hay que ver cómo cambian las cosas, ¿no? Pasé de escribirte diciéndote lo feliz que me hacías a escribirte lo mucho que te quiero y lo que necesito que vuelvas. Porque sí, ya no es que lo quiera, me gustaría o lo desee. Ya es que lo necesito, te necesito. Necesito volver a ser plenamente feliz y a tener esa sensación de que en realidad nada malo puede pasarme si estoy contigo; y si pasa, que ahí te iba a tener a ti. Y ahora no te tengo. Ya no.


  "Después de tanto tiempo, me he dado cuenta de que las cosas que me asustan me hacen más feliz."

No hay comentarios:

Publicar un comentario